Entrevista a Sara Galiana, guardonada al II Concurs de Composició

12 de agosto de 2026 por
Ateneu Musical

Dentro del marco del III Concurso Internacional de Composición “Emili Giménez Bou”, Ateneo Musical de Cullera, queremos dar voz a quienes han formado parte esencial de su historia: las compositoras y los compositores distinguidos con Mención de Honor en ediciones anteriores.

Este certamen nace con la vocación de impulsar la creación, de motivar a los compositores y compositoras a escribir nuevas obras y de contribuir activamente a la evolución del repertorio sinfónico para banda. Pero más allá de las bases y los premios, lo verdaderamente importante son las experiencias humanas y artísticas que surgen en torno a él.

Hoy se encuentra entre nosotros la compositora Sara Galiana, distinguida con Mención de Honor en la II edición del concurso, cuya obra dejó una profunda huella por su calidad, personalidad y fuerza expresiva.

Queremos conversar con él/ella para conocer su vivencia personal: qué significó participar en este certamen, cómo fue el proceso creativo de su obra, qué sintió al escucharla interpretada en el concierto de premiados y qué valor considera que aporta este concurso al panorama musical actual.

 

Sobre su trayectoria y su vínculo con el concurso

¿Podría presentarse brevemente y contarnos cuál es su trayectoria dentro del mundo de la composición para banda?

Mi nombre es Sara Galiana y soy compositora y orquestadora. Aunque gran parte de mi carrera ha estado y está vinculada a la música para cine, televisión y videojuegos, la música para banda siempre ha ocupado un lugar muy especial en mi trayectoria profesional.

Estudié composición en el Conservatorio Superior Joaquín Rodrigo de Valencia y posteriormente amplié mi formación en composición para cine en la Universidad de California Los Ángeles. A lo largo de los últimos años he trabajado como orquestadora y copista en grandes producciones tanto nacionales como internacionales, una experiencia que me ha abierto muchas puertas y me ha permitido desarrollar un lenguaje orquestal muy amplio.

Precisamente esa influencia del mundo audiovisual es la que intento trasladar a mis obras para banda. Me interesa escribir música que cuente historias aprovechando todo el potencial tímbrico y expresivo que me ofrece la banda sinfónica.

He tenido la suerte de que varias de mis obras han resultado premiadas y reconocidas en diversos concursos de composición, además de haber recibido varios encargos, lo que me ha permitido seguir desarrollando mi lenguaje compositivo dentro de esta formación.

¿Qué le impulsó a presentarse al Concurso Internacional de Composición Ateneo Musical de Cullera?

Más que el propio concurso, lo que realmente me impulsó a participar fue la posibilidad de escuchar Assur interpretada por una banda del nivel del Ateneo Musical de Cullera y bajo la dirección de Ferrer Ferrán. Creo que para cualquier compositor es un privilegio poder trabajar con músicos de ese nivel. Ninguna maqueta Midi puede sustituir la experiencia de escuchar tu música interpretada en directo por una gran formación como lo es el Ateneo.

¿Cómo conoció el certamen?

Si no recuerdo mal, fue a través de otros compañeros compositores. Alguien me habló del concurso y, cuando investigué un poco más, me pareció una oportunidad muy interesante para presentar una obra.

¿Qué le atrajo especialmente de esta convocatoria frente a otros concursos?

Sin duda, la posibilidad de escuchar mi obra interpretada por una banda de la calidad del Ateneo Musical de Cullera y bajo la dirección de Ferrer Ferran. Como compositora, no hay mejor forma de aprender que escuchar tu música interpretada por grandes músicos, ya que cada ensayo y cada concierto aportan una perspectiva que es imposible obtener únicamente desde el papel o con una maqueta.

Además, me parecía especialmente interesante que el concurso ofreciera esa oportunidad de colaboración entre compositor, intérpretes y director, algo que considero muy enriquecedor.

 

El proceso creativo de la obra presentada

¿En qué momento creativo se encontraba cuando decidió escribir la obra para el concurso?

En realidad, la obra ya estaba escrita cuando decidí presentarla al concurso. Había nacido como un encargo para la Banda Da Capo de Galdakao, por lo que el proceso creativo había sido completamente independiente del certamen.

Cuando conocí las bases y vi que la obra encajaba en los requisitos, pensé que era una buena oportunidad para darle una nueva vida y que pudiera ser escuchada por otra gran formación.

¿Compuso la obra expresamente para esta convocatoria o partía de una idea previa?

La obra no fue compuesta expresamente para esta convocatoria. Nació a raíz de un encargo de la Banda Da Capo de Galdakao y fue concebida con ese propósito desde el principio.

¿Qué le inspiró en esta obra?

Assur está inspirada en la novela homónima de Francisco Narla, una apasionante historia ambientada en la Galicia del siglo X que relata el viaje de un joven cuya vida cambia para siempre tras un devastador ataque vikingo a su aldea. Arrancado de su hogar, se ve obligado a emprender un largo camino que lo llevará a descubrir nuevos mundos, enfrentarse a innumerables adversidades y vivir una profunda transformación personal.

¿Qué retos compositivos se planteó al escribirla?

Uno de los principales retos fue trasladar una historia tan rica y compleja al lenguaje musical. Quería que la obra tuviera un carácter claramente narrativo, de modo que el oyente pudiera seguir la evolución de la historia y de los personajes únicamente a través de la música.

Otro de los desafíos fue incorporar elementos propios del folclore celta de una forma natural y orgánica, respetando el contexto histórico y cultural en el que se desarrolla la novela, pero integrándolos dentro de mi propio lenguaje compositivo.

Además, decidí incluir un coro mixto opcional en algunos pasajes de la obra para aportar una mayor dimensión dramática. Esto supuso un reto añadido, ya que no solo implicaba escribir la parte coral, sino también crear un texto original en latín que se integrara musical y expresivamente con el discurso de la obra, reforzando la intensidad emocional de determinados momentos sin perder la coherencia narrativa.

¿Considera que el concurso fue un estímulo para crear una obra que quizás no habría compuesto en otro contexto?

Sinceramente, creo que quien siente la composición como una verdadera vocación no necesita una excusa para crear música. Las ideas nacen de forma natural y las obras son creadas casi por necesidad.

En el caso de Assur, estoy convencida de que habría sido compuesta igualmente, tanto fruto de un concurso, de un encargo o simplemente de la necesidad creativa de una humilde artista que encuentra en la música la manera de expresar lo que las palabras no pueden. 

¿Qué importancia tiene para usted que existan concursos que incentiven la creación específica para banda?

Me parece fundamental que existan iniciativas como esta. Los concursos de composición no solo sirven para reconocer el trabajo de los compositores, sino que también impulsan la creación de nuevo repertorio y contribuyen a mantener viva la evolución de la música para banda.

La banda sinfónica posee unas posibilidades tímbricas y expresivas extraordinarias, y necesita que se siga escribiendo música nueva que amplíe su repertorio y explore nuevos lenguajes. Este tipo de certámenes crean un punto de encuentro entre compositores, intérpretes, directores y público, favoreciendo que las obras no se queden sobre el papel, sino que puedan cobrar vida en el escenario.

Además, para muchos compositores, concursos como este, representan una oportunidad de dar a conocer su trabajo y de escuchar sus obras interpretadas por formaciones de gran nivel, algo que resulta esencial para seguir aprendiendo, creciendo y enriqueciendo el propio proceso creativo.

 

La mención de honor y su significado

¿Qué sintió al recibir la noticia de que su obra había sido reconocida con una Mención de Honor?

Fue una enorme alegría. Siempre hace ilusión que una obra en la que has invertido tantas horas de trabajo reciba el reconocimiento de un jurado de profesionales de prestigio. Mas allá de la Mención de Honor en sí, me hizo mucha ilusión pensar que Assur había llegado tan lejos y había conseguido trasmitir ese algo que pretendía. Para un compositor saber que su música conecta con quienes las escuchan y su trabajo es apreciado es una de las mayores recompensas.

¿Qué supuso este reconocimiento dentro de su trayectoria profesional?

Aunque poco a poco voy consolidando cada vez más mi trayectoria profesional, logros como este contribuyen a dar visibilidad a mi trabajo y a seguir posicionándome dentro del panorama compositivo. Formamos parte de un campo en el que destacar y lograr que tu música llegue a intérpretes, directores y programadores no siempre es fácil. Por eso, más allá de la satisfacción personal, considero que este tipo de reconocimientos son una gran oportunidad para dar a conocer mi música, abrir nuevas puertas y seguir creciendo.

¿Cree que este tipo de distinciones ayudan a visibilizar el trabajo del compositor?

Por supuesto que lo creo, fervientemente. Por eso considero que es muy importante que iniciativas como esta se mantengan y se perpetúen en el tiempo. No solo reconocen el esfuerzo de los compositores, sino que también enriquecen el repertorio para banda, impulsan la creación de nuevas obras y ayudan a que la música siga evolucionando gracias al apoyo de instituciones comprometidas con la cultura.

 

La experiencia de escuchar su obra en el concierto de premiados

¿Qué sintió al asistir al concierto y escuchar su obra interpretada en directo?

Siempre lo digo, no hay experiencia más emocionante para un compositor que escuchar su música interpretada en directo. La música no solo se escucha, también se siente físicamente. Las ondas sonoras y las vibraciones te atraviesan, y es entonces cuando sucede algo difícil de explicar con palabras, la partitura se transforma en algo vivo. Ese instante se convierte en algo mágico y es una de las mayores recompensas de esta profesión. 

¿Cómo describiría la emoción de oír su música cobrar vida en manos de una banda?

No sé cómo lo describiría con palabras, pero si tuviera que elegir una metáfora, es como cuando un niño prueba por primera vez una piruleta, todo es sorpresa, fascinación y excitación. Hay una mezcla de emoción y felicidad difícil de explicar.

Escuchar cómo una idea que durante meses solo ha existido en tu cabeza y en formato MIDI cobra vida a través de los músicos es una sensación única. Cada interpretación tiene algo irrepetible y por mucho que una viva esa experiencia nunca deja de sentirse como el mejor regalo.

¿Hubo algún momento del concierto que le marcara especialmente?

Me resulta muy difícil escoger un único momento. Todo el concierto fue emocionante de principio a fin. Escuchar las obras de mis compañeros fue un auténtico placer y me sentí muy afortunada de poder compartir con ellos una velada tan especial. Sinceramente, no cambiaría absolutamente nada. Fue una auténtica delicia y guardaré esta experiencia con muchísimo cariño.

¿Qué le aportó esta experiencia a nivel humano y artístico?

A nivel artístico valoro esta experiencia porque me permitió seguir aprendiendo. Cada vez que escucho mis obras interpretadas por diferentes formaciones descubro nuevos matices y eso me hace reflexionar sobre mis propias decisiones, lo que considero importantísimo para nosotros los compositores. A nivel humano, me regaló la oportunidad de compartir una experiencia inolvidable con grandes músicos, directores y amigos compositores. Creo que la música tiene una capacidad única para unir a las personas y cuando vives momentos así, te recuerdan por qué decidiste dedicar tu vida a esto.

¿Considera importante que un concurso garantice la interpretación pública de las obras premiadas?

No lo considero importante, sino importantísimo. La interpretación pública de una obra es, probablemente el premio más valioso que puede recibir un compositor. Es una parte esencial para nuestro aprendizaje, en definitiva, nos muestra si la obra funciona realmente, nos hace descubrir matices que pasaron desapercibidos y nos permite seguir evolucionando.

Además de la conexión con los músicos que considero tan importante. Escuchar todo lo que tienen que decir, sus impresiones, las dudas que les surgen durante los ensayos o las dificultades que encuentran al interpretar determinados pasajes es una clase magistral en toda regla. Me encanta escucharlos y saber lo que de verdad piensan, creo que también es muy importante tener en cuenta todo lo que tengan que decir y que se sientan lo más cómodos posible con nuestras partituras. 

Por todo esto creo que garantizar la interpretación de las obras premiadas aporta un valor inmenso al concurso y supone uno de sus mayores atractivos.

 

Valoración del concurso

Desde su experiencia, ¿qué destacaría del Concurso Internacional de Composición “Emili Giménez Bou”, Ateneo Musical de Cullera?

Una de las cosas que más destacaría sería su compromiso con la creación musical y con los compositores. No se limita a conceder un reconocimiento sino que ofrece escuchar nuestras obras interpretadas por una formación como es el Ateneu de Cullera y además nos proporciona una grabación de esta. Además favorece el encuentro entre compositores, músicos y director.

No obstante, por encima de todo, destacaría la calidad humana de todas las personas participantes y de la organización del concurso. Durante todo el fin de semana nos hicieron sentir como en casa. Todas las personas implicadas nos acogieron con una cercanía, un cariño y una hospitalidad extraordinarios. Ese ambiente de compañerismo y respeto hizo que la experiencia fuese inigualable tanto en lo personal como en lo artístico.

Sin duda creo que iniciativas como esta son fundamentales en el presente y futuro de la música para banda.  Detrás de este concurso hay un gran equipo de personas que trabaja con ilusión y compromiso para cuidar cada detalle y hacer de la experiencia algo único que recordaré siempre con muchísimo cariño.

¿Qué cree que aporta este concurso al repertorio para banda?

Pues creo que lo que aporta es la creación de un repertorio de calidad. Gracias a iniciativas como esta, los compositores crean y desarrollan nuevas ideas, exploran distintos lenguajes y en definitiva expanden ampliamente ese repertorio. Además, el concurso fomenta el estreno y la difusión de obras originales. Al final creo que muchos compositores compartimos el mismo deseo, que nuestra música no se quede en un cajón, que se interprete lo máximo posible y llegue al máximo número de personas.

¿Considera necesario que existan iniciativas que impulsen la creación para banda?

Por supuesto, no hay duda de que son iniciativas imprescindibles para seguir enriqueciendo el repertorio bandístico, apoyar a los compositores y garantizar que el patrimonio musical continúe vivo y evolucionando constantemente.

¿En qué medida este concurso contribuye al desarrollo y evolución del lenguaje sinfónico para banda?

Contribuye de una manera significativa, ya que brinda la oportunidad de participar a compositores con trayectorias, influencias, contextos y lenguajes muy diversos. ¿Qué hay más enriquecedor que eso? Esa pluralidad es la que amplifica y extiende el repertorio para banda, favorece su evolución y contribuye a su crecimiento adaptándose a los nuevos tiempos.

¿Qué lo diferencia, en su opinión, de otros concursos internacionales?

Creo que lo que realmente lo diferencia es la excelencia artística y la calidad humana. No solo destaca por el altísimo nivel de la banda sino también por la altísima atención y compromiso con todos lo compositores que asistimos. Lo agradecí personalmente a todos y cada uno de los miembros implicados y lo reitero ahora. Es un concurso en el que se puede medir el respeto con el que está cuidado cada detalle y eso es algo muy de agradecer.

 

Mensaje para futuros participantes

¿Qué le diría a un compositor que está dudando si presentarse a la próxima edición?

Yo le animaría a participar, independientemente del resultado, participar en concursos también siempre merece la pena.  Nos posiciona cuando obtenemos logros y nos mantiene activos, nos impulsa a seguir escribiendo música y crear una obra nueva, a mis ojos, ya es una ganancia.

¿Recomendaría participar? ¿Por qué?

Sin duda, lo recomendaría por la calidad y el nivel artístico de la banda y su director, pero también por el excelente trato humano que recibimos y la oportunidad de compartir esta experiencia con otros compositores y amigos. Creo que es un concurso en el que uno se lleva mucho más que un resultado.

¿Qué cree que puede ganar un compositor, más allá del premio, al presentarse a este certamen?

Más allá del premio, puede llevarse la experiencia de escuchar su música en directo por una gran banda, algo que para cualquier compositor tiene un valor incalculable. Pero además de esto se lleva nuevas relaciones profesionales, experiencias con otros compositores, músicos y directores, visibilidad, aprendizaje…etc. En definitiva, es una experiencia de estas que suman, te nutren, no solo artísticamente sino como persona.

Si tuviera que definir la experiencia en una palabra o frase, ¿cuál sería?

Si tuviera que resumirla en una palabra sería: Inolvidable.

 

Dimensión más personal y emotiva

¿Qué significa para usted escribir para banda hoy en día?

Escribir para banda es un auténtico privilegio para mí, es sin lugar a dudas la formación más abierta y agradecida de todas bajo mi punto de vista. Aunque he tenido buenas experiencias con otras formaciones, la banda siempre ha ocupado un lugar muy especial en mi corazón. En cada concierto me he sentido integrada, respetada y bienvenida. He encontrado una comunidad profundamente comprometida con la música y muy generosa con sus compositores.

Por eso componer para banda hoy en día significa tanto para mí, significa formar parte de una tradición viva que sigue creciendo gracias al esfuerzo y compromiso de los músicos, directores y sociedades musicales.

¿Qué papel cree que desempeña la banda sinfónica en la cultura musical actual?

Creo que la banda sinfónica desempeña un papel fundamental en la cultura musical actual. No solo como elemento que preserva un patrimonio musical inmenso, sino como elemento impulsor de la creación de nuevas obras y como elemento de acercamiento de la cultura al público general de una forma muy directa.

Las bandas además contribuyen como espacios de formación, aprendizaje y de convivencia con el resto de personas. Los músicos tienen la oportunidad gracias a ellas de formar parte de un conjunto sólido donde crecen no solo como músicos sino como personas, mientras regalan al público una oferta musical diversa y de gran calidad.

Las bandas son mucho más que agrupaciones musicales, son una parte esencial de nuestra identidad cultural y un motor imprescindible para el presente y el futuro de nuestra música.

¿Cómo influyen iniciativas como esta en la motivación y crecimiento de los compositores?

Estas iniciativas abren ventanas de trabajo a los compositores y además ofrecen visibilidad para que el público, los músicos y los directores puedan acercarse a su música. En cierto modo, son como una galería de arte, un espacio donde el compositor expone su trabajo, comparte su voz artística y permite que sus obras encuentren un lugar donde ser interpretadas y escuchadas.

¿Siente que este tipo de proyectos crean comunidad entre compositores, intérpretes y público?

Absolutamente. La música alcanza su máximo sentido cuando es compartida. Nos permite intercambiar ideas, experiencias, aprendizaje…etc., aprendemos los unos de los otros y compartimos nuestros distintos puntos de vista. Se crea un vínculo especial y muy interesante entre todos los implicados y esa es una de las cosas más bonitas de la música.

Si tuviera que resumir en pocas palabras por qué es importante que los compositores participen en el Concurso Internacional de Composición Ateneo Musical de Cullera, ¿qué diría?

En pocas palabras diría que es una oportunidad para aprender, crecer, establecer relaciones con otros profesionales y tener el privilegio de trabajar con una excelente formación como lo es el Ateneo Musical de Cullera y con sus directores Andrea Gasperin y Ferrer Ferran. En definitiva, una experiencia única y singular.