Societat "Ateneu Musical" de Cullera - Web oficial

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Historia

HISTORIA ABREVIADA DE LA SOCIEDAD ATENEO MUSICAL DE CULLERA por Ferran Sanz, Cronista Oficial de la Sociedad

I. De los orígenes a la Guerra Civil

La Sociedad Ateneo Musical de Cullera tiene una historia apasionante que la ha llevado, después de más de 112 años de la fundación de la entidad, a ser una de las más importantes asociaciones del panorama musical valenciano e internacional. A lo largo de estos años, muchas han sido las vicisitudes vividas, el capital humano que las han hecho posibles, los premios y galardones conseguidos, que todo ello ha hecho progresar culturalmente y asociativamente no sólo los socios y simpatizantes afines, sino también al conjunto de la sociedad cullerense, que siempre ha comprobado como el Ateneo Musical ha sido una verdadera pionera en muchos aspectos.

1896Todo empezó, como tantas otras veces, por el impulso y la iniciativa de un músico local, Heliodor Frígola Calatayud, en 1896. Era Frígola, más conocido como "el maestro Urios" un apasionado amante de la música y de su pueblo que cursó estudios de composición y dirección a Valencia y Barcelona; tenía, por tanto, una buena formación académica, pero en Cullera no podía desarrollar su labor con garantías; durante el siglo XIX muchos habían sido los intentos de consolidar una agrupación musical local estable y con garantías de continuidad, pero ninguna de ellas (la banda del fraile "Botones", la del "Maestro Bernabeu" o la Agrupación "La Lira" ) había arraigado por carecer de una base social sólida y de una financiación programado, a pesar de la gran tradición musical y la cantidad de músicos existentes en la población.

Frígola cuenta con tres importantes ventajas para comenzar lo que sería un viaje apasionante: su liderazgo musical y moral, por un lado, un grupo de gente entusiasta, músicos y que le apoya en sus propósitos, por otro, y finalmente el apoyo del consistorio en el proyecto. Así, después de unos meses de preparación, se funda el 15 de Julio de aquel año 1896, en el número 8 de la calle Nueva, una Banda de Música de unos 55 intérpretes a la que le pusieron el nombre primigenio de "Unión Musical ", siendo su primer presidente D. Juan Grau Renard. La entidad tenía carácter privado pero financiación pública y por lo tanto fue catalogada por el consistorio como "municipal" porque era éste quien sostenía principalmente sus actividades, quien pagaba por todos los actos que hacían.

Una de las cosas que más destacaba de aquella banda era la voluntad de superación y el afán de consolidarse, de una vez por todas, en el panorama musical local. Bajo la batuta del "Maestro Urios" la agrupación empezó a ensayar ya efectuar conciertos tanto en Cullera como en Valencia, siendo invitada en 1893 a hacer un concierto en la Plaza de toros de Valencia. El uniforme de aquella "Unión Musical" era muy elegante: constaba de pantalones con raya amarilla, casaca de botonadura militar y sombrero duro con visera, rematado con una lucidor pluma, un "pirri"; de ahí viene, precisamente, el apodo que nos ha acompañado desde aquellos años para siempre, la banda "los del pirri" o directamente "los Pirris".

El tiempo va pasando y comienzan algunas dificultades económicas, que no musicales en la primera década del nuevo siglo; el ayuntamiento, por lo visto, pagaba tarde y mal, y de esta época hay una de las anécdotas más simpáticas de aquellos años: la víspera de la noche de la "Bajada", el día que comienzan las Fiestas Mayores de Cullera, de 1906 músicos y directivos se cerraron en el consistorio pidiendo cobrar los plazos pendientes bajo la amenaza de no hacer la procesión al día siguiente; ante el miedo a la reacción popular a hacer la "Bajada" sin la Banda, y a que el pueblo, espontáneamente, llevó durante toda la noche los músicos comida y bebida suficiente para resistir, el alcalde cede y paga, y la fiesta se desarrolló con normalidad.

Precisamente en esos años difíciles, un grupo de músicos de aquella "Unión Musical" aprovecharon para escindirse de la Banda, consiguiendo fundar una nueva en Cullera 1907, capitaneados por el músico Juan Chornet Fuente. Pero esta situación de incertidumbre económica no podía continuar durante mucho tiempo y en 1909, ante una nueva crisis grave en las finanzas municipales, el maestro fundador cambia de aires y se va de Cullera para dirigir nuevas agrupaciones hasta que se resolviera la situación, contratándose entonces para ese período de transición al director José Mafé Campos. Escasamente un año duraría esa etapa.

Se prepara, pues, con seriedad, lo que sería la conversión de aquella parte en una Sociedad Musical que s'autofinanciara principalmente de las aportaciones de sus asociados, y secundariamente de aportaciones de instituciones públicas. El cambia tiene lugar efectivo en Mayo de 1910 y se constituye la Sociedad "Fomento Artístico" con la base de la Banda de la "Unión Musical". Se registraron 112 socios numerarios en aquella acta fundacional, número que continuaría aumentando año tras año desde entonces y vuelve a la Banda D. Heliodoro Frígola, de mutuo acuerdo con D. José Mafé, al ver que el proyecto tenía cara y ojos.

Se cambió de local, ampliándose este para dar cabida a los alumnos nuevos, y se sentaron las bases para el crecimiento social y artístico de los años posteriores. 1915 se produce un hecho crucial: el Maestro-Fundador se retira voluntariamente para dejar paso a un joven director, de la vecina localidad de Sueca, quien tiene una progresión notable: D. Mariano Martí Blay. Este, en compañía de su padre, también profesor de música, revolucionan los métodos de aprendizaje musical y consiguen hacer crecer la Banda en cantidad y en calidad, preparando lo que sería una serie de éxitos para la Banda y por Cullera a lo largo de la década de los años 20.

1924Pero antes, un último y definitivo cambio de denominación en la entidad. En Noviembre de 1917 la Sociedad adoptaría el permanente y actual nombre de "Ateneo Musical" de Cullera, con el que se la conoce desde entonces. Se bautizó una Bandera que aún hoy se conserva en el archivo histórico de la Sociedad y se empezó a salir de Cullera con cierta regularidad a hacer conciertos ya ser contratada por diversas instituciones públicas y privadas.

Los años 20, por lo tanto, marcan un antes y un después en la historia de la Entidad; desde principios de la década, la masa social pedía participar en el que aún hoy es la piedra de toque de las bandas valencianas, el Certamen de Valencia. El Maestro Martí, consciente del reto, se prepara en condiciones, hace progresar la Banda con grandes esfuerzos a lo largo de la primera parte de la década y hace que la Junta Directiva inscriba la Banda para la edición de 1927, en la Segunda Sección , que era la que por plantilla, correspondía a la banda de aquel momento.

La competencia no fue cualquier cosa: a parte de nuestra, 14 bandas más participaban ese año en aquella sección, entre ellas por ejemplo, las dos de Buñol y la otra de Cullera. No hubo ninguna duda en el veredicto: fue la mejor parte, consiguiendo el Primer Premio con una diferencia notable con las otras, con la obligada "La Torre del Oro" de Jiménez y la libre "Der Cid" de Peter Cornelius. La llegada a Cullera y la entrada del Premio fue apoteósica, ya que era la primera vez que entraba un premio musical en Cullera y evidentemente, también la primera vez en que entraba el máximo galardón.

Gran impresión causó la entrada de aquel premio y la inclusión de nuestra Banda en la nómina de agrupaciones a tener en cuenta. El Maestro Martí estaba haciendo una gran semilla, lo que se notaba en una plantilla creciente (1929 ya era de 80 plazas, muchas para la época). Su social, por otra parte, había sufrido otro cambio poco antes de aquel certamen de 1927; continuaba en el Paseo del Doctor Alemán, pero se desplazó más hacia el mercado, en concreto hasta un caserón que hacía esquina con la calle de Santa Marta (en aquella su estaría la Sociedad hasta el año 1974) que actualmente, después de muchos años siendo el Bar Palomares, actualmente es una oficina bancaria.

La Societatvivia momentos de gran crecimiento en todos los ámbitos, aprovechando también un interés por la cultura y por el asociacionismo que Cullera cultivaba desde principios de siglo; a esto hay que añadir que en 1931, además, se subió un peldaño más musicalmente hablando cuando el Maestro torrentino D. Mariano Puig Yago entró a dirigir la Banda en sustitución de D. Mariano Martí Blay, quien por motivos personales había dejado la dirección artística de la Entidad despues de una fructífera etapa. Si Martí supuso el arraigo de unas estructuras educativas y pedagógicas modernas y una base suficiente para que los éxitos musicales llegaron, Puig supuso la excelencia musical y la consecución de metas importantísimas impensables unos años atrás.

D. Mariano Puig Yago marcó la historia de la Sociedad de una manera muy especial. Y no sólo porque 38 años (con el paréntesis de la Guerra Civil y la posguerra más temprana) en la que dirigió la Banda dan para mucho, sino porque supo trabajar con la base del Maestro Martí en los años 30 y después, en los años 50 y 60 con elementos renovados que eran sin duda, en aquella época, de los mejores instrumentistas no profesionales que había en la provincia de Valencia.

En los primeros años en que dirigió la Banda fue a la primera sección, con resultados notables, y se inscribió para participar en la Sección Especial (la máxima entonces) de 1936, con una agrupación a un altísimo nivel y capaz de todo . Las audiciones, en aquellos años, se hacían a finales de julio y primeros de agosto. Pero el verano de 1936, los acontecimientos históricos marcaron la hoja de ruta, no sólo de la Banda y del Certamen de Valencia, sino también de un país entero: la Guerra Civil impidió que aquella edición tuviera lugar y por lo tanto se desconoce, aunque mucho se ha especulado sobre esto, qué hubiera pasado en aquella edición.

Lo cierto es que no sólo no se hizo aquella edición del Certamen, sino que después de la Guerra (donde murieron muchos músicos locales, la práctica totalidad en las filas que defendían la legalidad vigente), el bando vencedor impidió que las dos agrupaciones existentes en Cullera antes de la contienda se reorganizaron como antes. Las autoridades locales crearon, por indicación gubernamental, una agrupación llamada "Banda de Falange", formada por algunos de los intérpretes locales que habían sobrevivido a la guerra, bajo la dirección del músico local D. Juan Juan; esta agrupación existió desde 1940 hasta 1946, pasando por la historia local sin pena ni gloria.

Pero los sentimientos legítimos de pertenencia a una entidad, la identificación con el color granate de una bandera y el respeto a la memoria de los que habían hecho posible la fundación y sostenimiento en el tiempo de una Banda como aquella, eran más fuertes que una imposición ficticia y sin justificación, y después de unos años, empezaron las gestiones y las presiones para que se reorganizará otra vez la Sociedad tal y como se había conocido antes del episodio bélico. Se sentaban las bases para el relanzamiento del Ateneo Musical de Cullera.

II. De la reorganización hasta nuestros días

Un grupo de socios ateneístas poco numeroso pero con gran empuje, hizo posible que 1946 nuestra Banda se planteara su resurgimiento para volver a tener entidad propia; este grupo, de valientes, encabezados por D. Alberto Santaescolástica Monleón, se encargó de las negociaciones con las autoridades políticas del momento, y se llegó al acuerdo que eran necesarios unos estatutos nuevos, adaptados a las leyes franquistas en vigor al época, así como buscar financiación para la compra de uniformes nuevos, recuperación y reparación de instrumentos, etc.

Por fin, después de solucionados todos los obstáculos de las autoridades, la Banda salió a la calle de nuevo en un acto público: la procesión del Santo Entierro de 1947. A otro soterrar asistió aunque aquel año la Banda, al del Maestro Frígola , muerto muy viejo ya, en 1947. Este acto supuso para la familia ateneísta un espolón más a las ansias por recuperar el terreno perdido y se empezó a planificar una estretegia a medio plazo: enderezar la escuela de música para tratar de devolver el más pronto posible al certamen de Valencia e ir superando objetivos al tiempo que se consolidaba la Banda bajo la dirección, como cuando antes de la Guerra Civil, de D. Mariano Puig Yago.

En 1950, pues, ya se fue al Certamen, Sección Primera, y se consiguió un Tercer Premio, pero no sólo se fue en Valencia, sino que también ese mismo año en los certámenes de Gandia (Segundo Premio) y de Xàtiva ( primer Premio). Era un buen comienzo, pero no era suficiente. Querían más.

19501951 llega un Primer Premio en el Certamen de Carcaixent y de nuevo otro Primer Premio, ahora en el Certamen de Valencia, en este caso de la Sección Primera. Nada impedía que se cumpliera el sueño de pasar a la Sección Especial, donde estaba la élite bandística del momento, pero al año siguiente modifican las bases del certamen e incluyen una cláusula que decía que eran necesarios dos primeros premios en una sección para subir a la inmediata posterior.

A pesar de la evidente perjuicio que suponía para la Sociedad, ésta no se rinde e inicia nuevamente el reto de volver a ganar la primera sección: por ello, en 1953 la Sociedad recauda dinero y emprende la necesaria compra de instrumental, pasando del tono brillante al tono natural, y reanuda la asistencia al Certamen en la edición de 1954, donde consigue el Segundo Premio, quedando a las puertas de conseguir el objetivo ansiado.

Será el año siguiente, en 1955 cuando interpretando Rossini de obligada (la apertura de Guillermo Tell) y Tchaikovsky de libre (4º tiempo de la 5ª Sinfonía) se consigue, de nuevo en gran competencia, el esperado Primer Premio de la Primera Sección que daba paso a la máxima categoría. Sin tiempo para pensarlo, y viendo que tanto la Banda, como el Director, y la masa social respondían perfectamente, la Sociedad inscribe la Bana para participar al año siguiente en la máxima Sección, denominada entonces "Especial"; no obtendría premio, pero serviría de lección para conseguir el año siguiente el objetivo. Y a usadas que se consiguió: en la edición del certamen de 1957, el Ateneo Musical pasaría a la historia para ganar por primera vez para Cullera, el Primer Premio en la máxima competición bandística tan importante.

Bajo la sabia batuta del maestro Puig, los músicos (amateurs toda la plantilla excepto tres) interpretaron como obra obligada una selección de la ópera de Richard Wagner "La Walkiria" y como libre los movimientos tercero, cuarto y quinto de la Rapsodia oriental del ruso Alexander Glazunov. Para entrar en la Plaza de Toros se interpretó la hermosa marcha-pasodoble del propio Puig "Peña Vinaça". Se vencer a las bandas de Benaguasil, una de las grandes de entonces, y al Artística y la Armónica de Buñol, en un éxito sin precedentes.

El éxito de la Banda copa las portadas de los principales periódicos valencianos y la fiesta que se celebró en el pueblo fue sensacional, con la entrada triunfal del premio por la Calle Valencia y varios días seguidos de celebraciones. Un premio como estos, como se comprobaría años más tarde, no se gana fácilmente. Fue 1957 un año muy intenso en actos diversos. El Segundo Día de Navidad, la Sociedad bautizaba una nueva Bandera para la Sociedad, ya que el anterior, de los años 20, estaba ya delicada para el movimiento constante que requiere el estándar de una agrupación musical.

Y el Tercer Día de Navidad, ya con la nueva Bandera, en el primer acto que haría, la Banda se desplazó hasta Barcelona para participar en un acto de homenaje a Valencia para recaudar dinero para los damnificados de la terrible riada que asoló la capital del Turia. La Banda, como ganadora del reciente Certamen de Valencia, fue la embajadora musical valenciana en tierras catalanas, que se mostraron así solidarias con una tierra hermana que pasaba por ciertas necesidades. Los actos tuvieron lugar en el antiguo Campo de Fútbol de Las Cortes, estadio del FC Barcelona hasta ese año.

Se entra entonces en una etapa que sería la última del Maestro Puig, ya mayor, como director de la Banda. Los años 60 fueron de una actividad regular y sostenida, con actuaciones cada vez más crecientes fuera de nuestra ciudad en conciertos, participación en fiestas mayores y de barrio, asistencia a festivales, etc. De esta década cabe destacar la asistencia a las fiestas de la Mercè de Barcelona de 1966, donde conseguiría un Primer Premio de un concurso de desfiles, y en general, la continuación de actividades en los locales, ya viejos e insuficientes del Paseo.

Todo llega a su fin y la etapa del Maestro Puig acabó la temporada 1968-1969, tras una participación discreta en el Certamen de Valencia donde no se consiguió premio. Toma posesión entonces un director de transición, D. Arturo Montes Sánchez, que estuvo una temporada con la Banda. La Sociedad aprovecha estos años de transición, también en el aspecto social, y económico, para plantearse el cambio de sede social y recibe la oferta para comprar, a finales de esta década, el bonito edificio El Olivert Cine , hoy en día por desgracia perdido, pero al final se Descantia por la compra de un solar con posibilidades de ampliación.

Al final se compraría, ya en la década siguiente, un solar al entonces calle Italia, luego "El almirante" con posibilidades de ampliación, que sería la base del actual local social. Emitieron títulos y se empezó una vasta operación para recaudar dinero y renovar estructuras en la Sociedad, entrando nuevos miembros jóvenes en las juntas directivas y dando un renovado impulso a la acción social. Paralelamente en el plano musical, 1970 marcó un nuevo punto de arranque para la historia moderna de la Sociedad. Un nuevo Director toma posesión de la Banda después de un Ciclo de Conciertos donde pasaron renombradas batutas y profesionales de prestigio: D. Bernardo Adam Ferrero.

El Maestro de Algemesí revolucionó las enseñanzas musicales y a lo largo de los 6 años en que ocupó la dirección de la Banda y de la Academia, de 1970 a 1976, le dio un impulso nuevo y sentó las bases para la eclosión artística de los años 80 y de la actualidad. Empezó él, con el sentido principal de "hacer parte" la asistencia regular a la máxima sección del certamen de Valencia 1975, y que duraría ininterrompu-damente hasta 1983, lo que facilitó sentar una gran base para alcanzar la excelencia musical posterior. En aquel primer certamen de 1975, después de 7 sin asistir, no consiguió ningún premio, pero luego poco a poco empezaron a venir primero Terceros y luego Según, ya en los años 80.

En el aspecto social, en 1973, en plenas obras del nuevo local, se fundó la Comisión de Damas ateneístas, una manera efectiva de integrar a las mujeres en los procesos de toma de decisiones y trabajo organizado dentro de la Sociedad, siendo la primera presidenta D. Desamparados Bayona Sansaloni. El 30 de Noviembre de 1974 se inauguraba la sede social actual, actuando como padrino el entonces Alcalde de Cullera y Diputado Provincial D. Enrique Rico Sanjuán y señora. Ya se tenía un local ancho y en condiciones, por fin después de muchos años, para desarrollar las actividades propias de una sociedad en crecimiento y atender nuevos retos de futuro.

32Los años 70 también fueron años de celebraciones: 1977 se conmemoró el 50 aniversario de la consecución de aquel Primer Premio de 1927. El Director en aquellos años era el maestro de Paterna D. Daniel Martínez Marín, que sustituyó D. Ramón Herrero Martínez, quien sólo estuvo un año y un certamen de Valencia al frente de la Banda (1976). Ya en 1980 entró como Director D. Francisco Fort Fenollosa, con quien la Banda fue cuatro años consecutivos en el certamen, consiguiendo tres Terceros Premios.

Pero es con la llegada de otro Director, a partir de 1984, D. Gerardo Pérez Busquier, cuando la Banda vuelve a recuperar la senda de los Primeros Premios en el Certamen de Valencia. EL Maestro de Elda, en asociación con el Maestro Talens, gran amigo de la Sociedad, implantan un nuevo espíritu de trabajo y de superación musical y la banda vuelve a ir al certamen de Valencia en 1985 y 1986, consiguiendo dos Segundos Premios, por a ser ya en la edición de 1987 cuando por fin se vuelve a ganar la máxima edición del Certamen de Valencia después de treinta años sin hacerlo.

De nuevo volvía a ser la Sociedad pionera en entrar un Premio en Cuchara: la Mención de Honor, que desde el año anterior, año del Centenario del Certamen, se daba a la banda que obtuviera más puntos que ninguna dentro de su sección, considerándose la ganadora absoluta de la competición. Muy fuerte competencia hubo aquella edición: nada más que la otra Banda de Cullera y la Artística de Buñol, a los que nuestra Banda venció claramente.

La alegría volvió a desbordar una Sociedad que volvía a ver clara la senda del triunfo con las armas del trabajo, la disciplina y el sacrificio constante, notándose la mano de los predecesores en la consecución de la base necesaria para hacerlo posible . La obligada de aquel año fue "Reflections" de Henk Badings y la libre "Concierto pour gran orchestre de armónico" de la compositora francesa Ida Gotkovsky y el pasodoble con el que se entró en la Plaza, "La Cañada "de Rafael Talens.

1985 se había dado un paso más en la ampliación de estructuras sinfónicas cuando, con motivo del Año Internacional y la Música y la Juventud, la Sociedad crea su Banda Juvenil y la y la Joven Orquesta Sinfónica, dando así la posibilidad a la primera agrupación de ser el plantel futuro de la Banda y en la segunda, de profundizar en el conocimiento de los instrumentos de cuerda con una actividad estable, participando con regularidad en festivales y conciertos por todas partes.

Los años 80 se cerrarían de manera brillante con una participación histórica y sonada de la Banda en una competición musical internacional, el prestigioso Wereld Music Concurso de la ciudad neerlandesa de Kerkrade, en la provincia de Limburgo. Bajo la batuta de D. Gerardo Pérez Busquier, y con un programa variado con la música española como protagonista principal, el jurado otorgó Primer Premio con Timbal de Oro para máxima puntuación en el día de su actuación, entrando también por primera vez en Cullera este premio. El viaje fue muy significado, aprovechando la Banda para visitar varios países.

En cuanto a la Banda Juvenil, que en 1989 había hecho una serie de conciertos en Le Bourget, junto a París, se preparó considerablemente bien, bajo la batuta del músico ateneísta y discípulo de D. Gerardo Pérez Busquier, D. José Agustín Colom Colom, y se inscribió para participar en la Sección Juvenil del Certamen de Valencia de 1991: la Banda arrasó y consiguió el Primer Premio y la Mención de Honor también en una noche histórica, esta ocasión en el Palau de la música.

Continúan las ampliaciones sociales en la década de los noventa para dar respuesta al gran crecimiento, tanto de alumnado en la Escuela como de actividades programadas y ejecutadas en el local social. Ya se había adquirido, en la década anterior, un patio que daba a la parte trasera de la sede social, con miras de poder ampliar, aspecto que se hizo efectivo a partir de 1990 con la colocación de la Primera piedra y la inauguración formal en Noviembre de 1992 con asistencia del entonces Consejero de Cultura D. Andreu López.

El Edificio de la Escuela de Música tenía una amplia sala de ensayos en la planta baja, con acceso directo desde el otro local, y los pisos superiores, aulas para atender los aprendizajes musicales de la Entidad, completándose con un archivo musical y despachos, y se aprovechó también para reestructurar antiguas dependencias y hacerlas más funcionales y adecuadas a los nuevos tiempos. D. Francisco Tamarit Fayos sustituye en 1993 al Maestro Busquier al frente de la Banda y la Orquesta, tras una etapa brillante, en la que se habían conseguido muchos premios importantes.

Y en 1996 se conmemora con gran brillo y una serie de actos importantes y trascendentales el Primer Centenario de la Fundación de la Entidad. Se había creado una Comisión específica de trabajo del año anterior con el objetivo de preparar con total autónoma los actos que harían posible una celebración adecuada. Entre los hechos más destacados tuvieron lugar la realización de un libro en el que se recogía la historia de la Sociedad, que fue prologado por el Maestro D. Enrique García Asensio.

2001También el Príncipe de Asturias, D. Felipe de Borbón y Grecia, aceptó el nombramiento como Presidente de Honor de la Sociedad y se celebraron conciertos conmemorativos, dirigidos por D. José Onofre Díez Monzó, y homenajes a Directores y Presidentes de la entidad; también el amigo Rafael Talens dedicó a la Sociedad la "Apertura para un Centenario" que ha pasado a formar parte del repertorio sinfónico por méritos propios. El Muy Ilustre Ayuntamiento, en sesión plenaria, resolvió el cambio de denominación de la calle del Almirante, pasando a denominarse "Calle del Ateneo Musical".

Después de una serie de conciertos probando director, porque D. Francisco Tamarit había causado baja antes del Centenario, toma posesión en mayo de 1997 al frente de la Banda el Maestro belga D. Frank de Vuyst, con quien la Banda ese año en el certamen de Altea, donde consigue el Primer Premio con Mención de Honor, interpretando el pasodoble "la Cañada" como presentación y luego "Imágenes de la Armada Española" de obligada y la "Sinfonía nº 3" de Alfred Reed de libre.

El año siguiente se va a Valencia aprovechando el buen momento de la Agrupación y se gana el Certamen consiguiendo empatar a puntos con la Banda de la Unión Musical de Llíria, en una edición recordada por todos por el incivismo de algunos exaltados que , con o sin razón, intentaron cargarse aquella edición, que salvó muy dignamente nuestro director de aquel momento. Las obras fueron el "PEMEEM Montagnard" de Van der Roost y la "Sinfonía nº 3" de James Barnes.

Y aunque se asistiría además certámenes dentro de aquella década: la Banda participó en un concurso mundial de Bandas en la bellísima población italiana de Riva de Garda en abril de 1999, consiguiendo un Segundo Premio. La Sociedad compaginaba aquellos actos, muchas veces fuera de nuestras fronteras, con las actividades ordinarias de la Sociedad, sin desatender compromisos tomados con anterioridad, tanto en Cullera como fuera, como participación en las procesiones de Tomelloso o Huércal-Overa, entre otros.

La actividad cultural en la Sociedad tomó un nuevo impulso cuando se constituyó en 1998 un grupo de socios alrededor del "Proyecto Cultural Ateneo 2000", que se encargaba de programar actividades culturales como conferencias, presentaciones de libros, exposiciones, etc, para disfrute de la masa social ateneísta. También desde 2000 hasta el año 2002 la Banda Sinfónica posa`en marcha un proyecto discográfico importante, grabando tres CD, uno para la editorial Beriato de Bélgica y otros dos monográficos de los compositores ligados a la Sociedad Rafael Talens y Bernardo Adam, que fueron éxitos de ventas con una gran calidad técnica y musical.

La Sociedad contrata el joven Maestro de Gandia D. Jesús Cantos Plaza y con él participa en una nueva edición del Certamen de Altea, en noviembre de 2002. También se consigue el máximo galardón, el Primer Premio con Mención de Honor interpretando " Dunia Piris "como pasodoble de presentación, la" Apertura para un Centenario "de Talens como obligada, y la suite sinfónica de Zoltan Kodálu" Háry Janos ", ambas obras interpretadas magistralmente.

2000 toma posesión como Director de la Joven Orquesta de la Sociedad el maestro D. Pascual Martínez Martínez, con quien la agrupación sinfónica de cuerda obtiene una nueva progresión ascendente y un nuevo ilmpuls. También la Banda Juvenil, con su director D. José Luis Grau Sapiña, le ha dado un nuevo impulso a esta agrupación, poniendo de nuevo en el camino ganador de Premios importantes al conseguir el Primer Premio de un nuevo certamen .

Fue el Primer Premio con Mención de Honor del Certamen Nacional de Bandas de Música de Leganés (Madrid) conseguido en junio de 2004, interpretando como obra de obligada ejecución "Aires Gallegos" de D. José Susi López y como obra de libre elección la "Suite Hebraica" de Miguel González. La agrupación estuvo a un gran nivel, consiguiendo grandes críticas por su trabajo y su calidad musical, a pesar de la juventud de sus miembros.

20082005 toma posesión como nuevo Director de la Banda Sinfónica el Director de Benaguasil D. Vicente Soler y Solano, con el que la Banda ha vuelto a la senda de los premios en los Certámenes de Valencia, después de unos años de asentamiento en su nueva agrupación y de hacer execl·lents conciertos dentro de la temporada de invierno, siendo de reciente consecución del conseguido el mes de julio de 2008 en la Sección de Honor del Certamen de Valencia: el Primer Premio absoluto, vencedor de todas las categorías entrando en la Plaza de Toros con "Ateneo Musical" del Maestro Puig y continuando con "Pinocho" de Ferrer Ferrán como obligada y "la Batalla de Rande" de D. Juan Gonzalo Gómez Deval como obra de libre elección.

La última hito en nuestra apasionante historia ha sido, sin lugar a dudas, la participación y victoria en la pasada edición del Certamen Internacional de Bandas de Música "Villa de Altea" 2008, donde fue la obra obligada "estructuras Climática" del nuestro paisano Rafael Talens Pelló, y la obligada la misma que en Valencia, la "Batalla de Rande" de Gómez-Deval. En el Primer Premio se sumaba la Mención de Honor por ser la Banda con más puntuación y también el Trofeo Vila de Altea y el Pajarita de Oro, otorgado a la Banda por haber ganado de forma consecutiva los tres certámenes en los que ha participado . Un éxito redondo que hará que en 2008 se recuerde como "el año del doblete".

Y la historia continúa escribiéndose, aprovechando las nuevas tecnologías, como la aparición y el mantenimiento de una web donde puede ver todos estos contenidos y sirva de punto de encuentro de los ateneístas y de todos los postres amigos y simpatizantes. Un nuevo Presidente y una Junta Directiva renovada rigen la entidad desde marzo de 2009, con nuevas metas, nuevas metas y una ilusión actualizada para continuar escribiendo la historia con letras de oro, la historia de nuestra Sociedad, una entidad con proyección internacional que tiene un único interés: promover y fomentar la música y la cultura, contribuyendo con ello a hacer de Cullera una ciudad mejor cada día y los cullerenses gente formada, culta y con criterio.